Todos, en muchos momento de la vida, nos encontramos en una situación en la que el camino se bifurca, y tenemos que decidir. O esto o aquello. Y obviamente, cuando elegimos una opción, perdemos definitivamente la otra. Nos encontramos frente a un gran dilema: estamos creando nuestro futuro.

Este tema se plantea en el prólogo del libro de Tal Ben Shahar “Choose the life you want” (2012), y nuestro amigo PhD, y representante de la Psicología Positiva, cita el famoso poema de Robert Frost, “The Road not Taken” (que les transcribo a continuación, junto con la mejor traducción que encontré), en el que el autor cuenta que se encuentra caminando por un bosque amarillo y de pronto el camino se bifurca. Termina tomando la vía menos transitada y concluye… “y eso hizo toda la diferencia”.

La verdad es que nosotros tomamos cientos de decisiones a lo largo del día y gran parte de ellas tiene algún impacto en el futuro. También algunas decisiones pueden generar, dice Tal, una reacción en cadena, una serie de eventos o sentimientos que nunca hubiéramos imaginado al tomar la decisión.

Es más, si en una situación determinada, vos pensás que no tenés alternativas, estás en lo cierto. Si pensás que podés elegir o que no podés, en ambos casos estás en lo cierto. Elegir no tener alternativas es una elección en sí.

De hecho, el libro de Tal Ben Shahar es inspirador: te muestra que siempre podemos elegir.

                                                                                            La elección es una creación.

                                                                                                         Elegir es crear.

                                                                                  A través de mis elecciones, creo mi realidad

(una buena reflexión para el fin de semana largo!!! Gracias Tal Ben Shahar)

The Road Not Taken – Robert Frost

Two roads diverged in a yellow wood,

And sorry I could not travel both

And be one traveler, long I stood

And looked down one as far as I could

To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, as just as fair,

And having perhaps the better claim,

Because it was grassy and wanted wear;

Though as for that the passing there

Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay

In leaves no step had trodden black.

Oh, I kept the first for another day!

Yet knowing how way leads on to way,

I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh

Somewhere ages and ages hence:

Two roads diverged in a wood, and I—

I took the one less traveled by,

And that has made all the difference.

El camino no elegido. 

The road not taken, Robert Frost (1874-1963)

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,

Apenado por la imposibilidad de tomar ambos,

Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie

Observando uno de ellos tan lejos como pude,

Hasta donde se diluía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,

Y habiendo tomado quizás la elección acertada,

Pues era espeso y requería uso;

Aunque en cuanto a lo que vi allí

Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,

¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!

Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,

Dudé si debía regresar sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro

De aquí a la eternidad:

Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,

Yo tomé el menos transitado,

Y eso hizo toda la diferencia.