IMG-20170809-WA0007El miércoles pasado estábamos en la Librería del Fondo en Palermo para el lanzamiento de Desencajados. Pero no voy a hablar de eso… fue un encuentro hermoso, con muchos amigos, muy informal. Creo que pasamos todos un muy buen rato y para mi fue un orgullo poner a rodar un nuevo libro (1).

Pero no voy a hablar de ese evento sino te voy a contar una historia loca, verdadera y aleccionadora. Ocurrió ese día.

Terminó el evento y nos fuimos a tomar algo. Con mis hijos y nueras, y también con Jackie que llegó para el postre, nos fuimos al bar de la esquina de la plaza donde ya estaban instalados los whaleconianos, alegres como siempre. Ya no había lugar en la mesa y Jackie y yo nos sentamos en un agregado en “L”.

De pronto entra un señor y se me acerca, mesa de por medio, y me dice: “¿Ti ricordi di me?“. Le contesto que no, sintiendo la tensión de Jackie a mi derecha y la mirada asombrada de todos los demás. (2)

Yo fui alumno tuyo de italiano hace 40 años. Eras una profesora excelente. Me acuerdo todavía hoy del cuento de Pavese que nos leías del tipo que iba bajando de pisos…– dice tratando de hablar un poco en italiano, que evidentemente el paso del tiempo había oxidado.

-“Sette piani”, uno de mis cuentos preferidos – digo, todavía atónita. (3)

y fui a tu casa en Corrientes y Yatay en el año 1976 y 1977…- agrega con precisión de relojero suizo.

Sí, hacía reuniones de fin de año con mis alumnos… ¿Cómo te llamás?

Fernando XXXX, y nunca tuve luego una profesora como vos. Por eso estaba con una amiga en el Obelisco y nos desviamos para venir a verte… pero llegamos tarde al lanzamiento del libro. Te presento a mi amiga… – y me la presenta – No me pude olvidar de vos en 40 años.

Hola amiga

Abrilo... – me da un libro empaquetado, con mucha emoción.

Desenvuelvo el paquete y el libro en cuestión era Corazón, de Edmondo de Amicis, de la vieja colección Robin Hood de tapas amarillas que coronaba la biblioteca de todos los de mi generación.

Nos saludamos y Fernando con su amiga se fueron. Los whaleconianos anonadados, terminaron aplaudiendo al personaje por jugado. Se ganó varios puntos.

¡Cómo el corazón hace que fijemos en la memoria determinados recuerdos! Para nuestro Quijote, esos recuerdos eran muy nítidos y lo acompañaron durante años. Las emociones son las que finalmente terminan de definir nuestra selección de recuerdos. Es por eso fundamental trabajar con las propias emociones.

Confieso que, para mi, fue un momento de lujo que me permite corroborar que aún muy joven, muy tempranamente en mi vida profesional, yo era, como soy aún hoy, fundamentalmente “maestra”.

P.D.: Desde ya aprovecho esta situación para agradecer a todos mis alumnos de la vida, ya 40 años… por todo el afecto que siempre me han brindado.

(1) Turbulencia Generacional en el 2011 (va por la 6ta edición), El Salto del Dueño en 2012 (va por la 5ta edición), la Colección de Herramientas para Líderes del siglo XXI que edité en 2016 (va por la 2da edición), y ahora Desencajados. También en el 2017 verá la luz la segunda Temporada de la Colección, con 6 nuevos minibooks.

(2) Aclaración: yo entendí enseguida de qué se trataba, porque una hora antes, uno de los participantes al lanzamiento, me dice: “Hoy a la mañana me encontré con un amigo y le dije que a la tarde venía… cuando te nombré me dijo que había tenido hace miles de años una profesora de italiano en la Dante Alighieri y que nunca se olvidó de ella…”. “Era yo”, le dije, “cuando estudiaba en la facu trabajaba como profesora de italiano en la Dante”.

(3) 3) Sette Piani es un cuento de Dino Buzzati, uno de mis escritores italianos preferidos.