Para ubicarnos: imaginen la exposición de los Luthiers Argentinos en la antigua Biblioteca Nacional. Yo estaba allí hace un par de domingos con mi nieto mayor, Manu, de 6 años, cuyo padre es luthier, y que se siente allí como sapo de ese pozo, o sea “hijo de luthier”… Hete aquí que en un momento desaparece Manu y vuelve con un piloncito de púas, que el stand de guitarras eléctricas regala a los visitantes con su logo. “Tenés una lapicera, Pau?” me dice. Se la doy, busca un papelito, y sin hacer pregunta alguna a los mayores escribe: “Púas por 10 pesos”, y acomoda el cartelito con cuidado detrás de la pilita de púas en el stand de su padre. Con orgullo, se sienta en el banquito esperando al primer cliente.

El gen emprendedor se manifiesta tempranamente. Así lo explica Edgar Schein en Career Anchors y eso mismo contaba yo a un grupo de empresarios interesados en entenderse a sí mismos, justamente ayer.

¿Qué diferencia al ADN emprendedor? Primero, la necesidad de crear y trascender. Segundo, la gran fábrica de energía y motivación interna, la autogeneración de sentido. No necesitan que venga alguien a motivarlos: la fuente de energía es interna. Y el nivel de esa energía es mayor al de la media. ¡¡Si tendrán pila!!! Llamalo pasión, si querés.  Tercero, el disfrute del juego. La actividad de emprender tiene la misma esencia que la actividad lúdica: el emprendedor disfruta del juego. Para los demás, es correr riesgos… Es por eso mismo que la gran diferencia entre un emprendedor y un empleado está en la capacidad de correr riesgos, asumirlos, ponerles el pecho y tolerar los escenarios negativos, y resurgir como el ave Fénix. Como dice mi amiga Andrea Werthein, para ser emprendedor hay que estar un poco loco.

Tal como decíamos al inicio, siempre hay manifestaciones muy tempranas de la esencia emprendedora. Chicos y chicas que ya en la primera etapa escolar venden revistas en la puerta de la casa, fabrican algo que venden a sus compañeros, hacen negocios con las zapatillas que no usan… Seguramente, al leer esto, les vendrán a la mente ejemplos de su propia historia o la de sus hermanos e hijos…

Volvemos a la exposición en la Biblioteca Nacional. El tío de Manu también andaba por allí… Manu le dice: “Entendí cómo ganar plata. Te buscás algo que regalen y lo vendés… “ “Bueno, te compro una púa”, le dice el tío conmovido por el alarde del estudiante de primer grado… “No vale, sos de la familia, a vos te la regalo…” contesta Manu con seguridad, sosteniendo su negocio que montó sin preguntar, ni consultar con el padre si podía, ni dudar sobre el precio ni la viabilidad. Se mandó.

Ese mismo espíritu emprendedor hace que el 1ro de Diciembre lancemos Joilab, con la certeza de que estamos creando algo que va a mejorar el mundo. Pero ya te contaré con detalles la semana que viene. ¡Suspenso! Como dice Peter Diamandis en Bold: “the best way to become a billionaire is to solve a billion-person problem”.